
Perspectivas Sociales
y Administrativas
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Vol. 4 N° 1, enero-junio 2026 (136-149)
ISSN: 3028-8983
Christian Andrés Ibarra Rosero, Jessica Alexandra Cisneros Velasco 140
Tabla 1
Comparación conceptual entre creatividad, innovación y conducta emprendedora
Autor Concepto Definición Características principales Enfoque o propósito
Aplicación en el
emprendimiento
Chaves
(2023)
Creatividad
Habilidad humana para ge-
nerar algo novedoso, solucio-
nar problemas con ideas ori-
ginales y excepcionales; pro-
ceso de identificación y reso-
lución de dificultades.
Sensibilidad para problemas
Fluidez
Flexibilidad
Originalidad
Redefinición
Análisis
Síntesis
Penetración
aporten soluciones inéditas a
problemas sociales y econó-
micos; transformar ideas en
productos/soluciones; fomen-
tar desarrollo personal y so-
cial.
materiali
innovación; permite arriesgarse,
aprender de errores y mejorar;
fundamenta proyectos con
impacto social, económico y
comunitario desde trabajo
social
Nolasco-
Mamani
et al.
(2023)
Innovación
Implementación exitosa de
ideas nuevas o significativa-
mente mejoradas en produc-
tos, procesos, mercados u or-
ganización, generando valor
económico y social
Amplia y multidimensional
(producto, proceso, marke-
ting, organizativa).
Genera valor tangible o intan-
gible.
Enfocada en novedad y solu-
ción de problemas complejos.
Resolver problemas socia-
les, económicos y ambienta-
les.
Mejorar competitividad y
sostenibilidad.
Orientación hacia innova-
ción inclusiva y sostenible.
Factor clave para éxito y
diferenciación empresarial.
Permite adaptación a cambios
del mercado y generación de
impacto social.
Impulsa modelos de negocio
in
empleo y desarrollo sostenible.
García et
al. (2024)
Conducta
emprendedo
ra
Comportamiento relacionado
con la iniciativa de crear,
mantener y desarrollar pro-
yectos e innovaciones empre-
sariales, que implica asumir
riesgos y gestionar oportuni-
dades para generar estabili-
dad y éxito.
Iniciativa Autono-
mía/independencia laboral
Toma de riesgos
Proactividad
Orientación a oportunidades
Fomentar el desarrollo econó-
mico y social mediante la pro-
moción del espíritu empren-
dedor, el desarrollo de com-
petencias empresariales, au-
tonomía profesional e inno-
vación, además de superar
barreras financieras y cultura-
les.
Aplicación práctica en la
creación y gestión de negocios
mediante la toma de decisiones,
innovación, resiliencia ante
problemas, actitudes proactivas
influencias familiares y educa-
tivas. Refuerza la formación
universitaria y el aprendizaje
continuo.
A partir del análisis comparativo, se identifica que la creatividad, según Chaves (2023), constituye
el punto de partida del proceso emprendedor, al estar asociada con la capacidad humana de generar
ideas originales y proponer soluciones novedosas frente a problemáticas sociales y económicas. Sus
características, como la fluidez, flexibilidad, originalidad y capacidad analítica, evidencian que la
creatividad implica un proceso cognitivo complejo orientado a identificar necesidades y transformar
la realidad mediante nuevas perspectivas. En el ámbito del emprendimiento, esta capacidad permite
asumir riesgos, aprender de los errores y diseñar propuestas con potencial impacto social y económico.
Por su parte, la innovación, abordada por Nolasco-Mamani et al. (2023), representa la fase de
materialización de las ideas creativas. A diferencia de la creatividad, que se enfoca en la generación de
ideas, la innovación implica su aplicación práctica mediante la implementación de productos, procesos
u organizaciones nuevas o significativamente mejoradas. Su carácter multidimensional demuestra que
no solo busca mejorar la competitividad empresarial, sino también aportar soluciones sostenibles a
problemáticas sociales, económicas y ambientales. En el contexto emprendedor, la innovación favorece
la diferenciación en el mercado, la adaptación a entornos cambiantes y la creación de modelos de
negocio con impacto social y desarrollo sostenible.
Finalmente, la conducta emprendedora, descrita por García et al. (2024), integra y operacionaliza
tanto la creatividad como la innovación a través de actitudes y comportamientos orientados a la acción.
Elementos como la iniciativa, la proactividad, la autonomía y la toma de riesgos reflejan la dimensión
conductual del emprendimiento, centrada en la capacidad de identificar oportunidades y gestionar
proyectos de manera estratégica. Su aplicación se evidencia en la creación y consolidación de negocios,
así como en el fortalecimiento de competencias profesionales, la resiliencia y el aprendizaje continuo.